IA para gestorías y asesorías: qué automatizar en contabilidad, impuestos, nóminas y atención al cliente, proceso a proceso

Es día 14 de abril. Faltan seis días para cerrar el trimestre, la mitad de los clientes no ha mandado aún las facturas, otros las han mandado por WhatsApp en fotos torcidas, hay tres notificaciones de Hacienda sin abrir en la bandeja de un compañero que está de vacaciones y el teléfono no para de sonar con la misma pregunta: “¿cuánto me sale este trimestre?”. Si trabajas en una gestoría o una asesoría, conoces esta semana. Esta página repasa, proceso a proceso, qué parte de ese trabajo puede hacer la IA hoy, qué parte ya hace tu programa de contabilidad, y qué parte tiene que seguir firmando un profesional.
La respuesta corta
- Qué se puede automatizar: pedir y perseguir la documentación a los clientes; leer facturas y tickets y llevarlos al programa de contabilidad; proponer la conciliación bancaria; preparar borradores de los modelos (303, 111, 115, 130, 390, 190, 347…) para revisión; avisar a cada cliente de sus plazos; descargar y clasificar las notificaciones de la AEAT y la Seguridad Social; revisar nóminas; dar de alta empleados y clientes una sola vez en todos los sistemas; responder las preguntas repetitivas de los clientes con su propio expediente; y un asistente interno que conoce los procedimientos del despacho.
- Qué ahorra: horas de trabajo mecánico cada mes en cada uno de esos procesos. En un proyecto nuestro, revisar las nóminas contra los PDF del proveedor de nóminas pasó de 16–25 horas al mes a menos de 2, y el alta de un empleado en 6 sistemas pasó a ser una sola entrada.
- Qué no hace: no presenta ni firma nada por ti. La IA prepara, comprueba y avisa; un profesional del despacho revisa y presenta. Tampoco sustituye a un programa de facturación certificado para Verifactu ni a la factura electrónica obligatoria.
- Qué cuesta: un asistente que responde con la información del despacho, desde unos 1.000 €; un agente conectado a 1–3 herramientas (tu programa de contabilidad, el correo, WhatsApp), entre 2.000 y 5.000 €; un proyecto que coordina varios sistemas, desde 5.000 €. Más el uso, que son céntimos por documento o conversación. Detalle en nuestra guía de precios de un agente de IA.
- Cómo empezar: por la recogida de documentación y la lectura de facturas, que es donde se pierden más horas y donde el resultado se mide antes. Después, notificaciones, nóminas y la atención a clientes.
Qué se puede automatizar en una gestoría o asesoría
| Proceso | Qué hace la IA o la automatización | A quién ayuda |
|---|---|---|
| Recogida de documentación | Pide a cada cliente lo que falta del periodo, por correo o WhatsApp, recibe lo que manda, lo ordena en su carpeta y recuerda lo pendiente | Equipo contable, clientes |
| Facturas y tickets | Lee el documento (OCR más IA), extrae los datos, propone cuenta, IVA y retención, y lo lleva al programa de contabilidad o lo deja en revisión | Equipo contable |
| Conciliación bancaria | Cruza los movimientos del banco con facturas y cobros, propone los emparejamientos y deja solo las dudas | Equipo contable |
| Borradores de modelos | Prepara el borrador del 303, 111, 115, 130 y los resúmenes anuales, y señala lo que no cuadra con el periodo anterior | Responsable fiscal |
| Calendario de plazos | Avisa a cada cliente de lo que tiene que presentar y de la fecha límite de su documentación | Clientes, todo el despacho |
| Notificaciones | Descarga las notificaciones, identifica el cliente, el tipo y el plazo, y las asigna a la persona responsable | Responsable fiscal y laboral |
| Nóminas | Compara las nóminas con convenios, contratos e incidencias del mes y marca las diferencias | Departamento laboral |
| Altas de empleados y clientes | Un formulario único que rellena todos los sistemas (contabilidad, nóminas, CRM, carpetas) | Laboral, administración |
| Preguntas de clientes | Un agente que responde con el expediente del cliente (“¿cuánto me sale el IVA?”, “¿me ha llegado algo de Hacienda?”) y pasa lo demás a su gestor | Clientes, todo el despacho |
| Conocimiento interno | Un asistente que responde con los procedimientos del despacho, consultas anteriores y la normativa | Personas nuevas, todo el equipo |
1. Recogida de documentación y reclamar lo que falta
Antes: a final de trimestre, alguien del despacho revisa cliente por cliente qué ha llegado, escribe a los que faltan, recibe fotos por WhatsApp, PDF por correo, un enlace a una carpeta compartida y un sobre con tickets. Lo guarda todo a mano en la carpeta de cada cliente y lleva la cuenta de lo pendiente en una hoja de cálculo, o de memoria.
Con la automatización: cada cliente tiene un canal de entrada (un correo propio del despacho, un número de WhatsApp o un portal) y todo lo que llega se identifica, se renombra y se archiva en su carpeta del periodo. Una semana antes del cierre, el sistema escribe solo a los clientes a los que les falta algo, con una lista concreta: “nos faltan las facturas de compra de marzo y el extracto del banco”. Si no contestan, insiste a los pocos días, y el equipo ve en un panel quién está completo y quién no.
Lo que ahorra no es solo el tiempo de reclamar, sino las prisas de los últimos días: la documentación llega antes y repartida.
2. Leer facturas y tickets y llevarlos al programa de contabilidad
Antes: una persona abre cada factura, teclea el NIF, la fecha, la base, el IVA y la retención, elige la cuenta y la contabiliza. Cientos de documentos por cliente y trimestre.
Con IA: el OCR (reconocimiento de texto) lee el documento, y un modelo de IA entiende qué es cada dato aunque la factura tenga un formato que no ha visto nunca: proveedor, NIF, fecha, bases por tipo de IVA, retención, concepto. Después propone la cuenta según cómo se contabilizó ese proveedor antes, comprueba que las sumas cuadran y que el NIF es válido, y detecta duplicados. Lo que tiene alta confianza pasa al programa de contabilidad; lo dudoso queda en una cola de revisión con el motivo (“el IVA no cuadra con la base”, “proveedor nuevo”).
Muchos programas que ya usan los despachos (a3, Sage, Holded y otros) incluyen su propio lector de facturas, y si te funciona bien, úsalo. Donde solemos aportar es en lo que queda alrededor: documentos que llegan por canales que el programa no recoge, tickets en mal estado, facturas extranjeras, reglas de contabilización propias de cada cliente, y la cola de revisión con criterio. Lo explicamos en nuestro servicio de automatización de documentos con OCR e IA.
La factura electrónica cambiará esto, y conviene decirlo. Cuando la factura electrónica entre empresas sea obligatoria, las facturas llegarán como datos estructurados y no hará falta leerlas de un PDF. La IA seguirá siendo útil para los tickets y las compras a particulares, las facturas de proveedores extranjeros, los extractos, contratos y escrituras, y sobre todo para decidir cómo se contabiliza cada cosa: un dato estructurado te dice el importe, no a qué cuenta va ni si el gasto es deducible. Lo explicamos más abajo, en el apartado sobre Verifactu.
3. Conciliación bancaria
Antes: se descarga el extracto (o llega por la conexión bancaria del programa) y se emparejan movimientos con facturas uno a uno. Los fáciles salen solos; los difíciles (un pago que cubre tres facturas, una transferencia con un concepto ilegible, una comisión) se comen la mayor parte del tiempo.
Con IA: además de las reglas exactas de importe y fecha, la IA lee el concepto, el nombre del ordenante y el historial para proponer el emparejamiento de los casos difíciles, incluidos los pagos agrupados y los parciales. Lo que no puede explicar lo deja marcado con una pregunta concreta para el cliente: “¿a qué corresponde este pago de 1.240 € a Juan Pérez?”. Esa pregunta puede salir directamente por el canal de documentación del punto 1.
4. Borradores de los modelos fiscales para revisión
Antes: con la contabilidad cerrada, se preparan los modelos trimestrales (303 de IVA, 111 de retenciones de trabajo y profesionales, 115 de alquileres, 130 de pago fraccionado de los autónomos en estimación directa) y, en enero, los resúmenes anuales (390, 190, 180) y después el 347. Se revisa a ojo si algo se ha disparado respecto al trimestre anterior.
Con IA: tu programa de contabilidad ya genera los modelos; la IA añade la revisión previa que ahora hace una persona con experiencia: compara con el mismo trimestre del año anterior y con el anterior, señala variaciones raras (“las retenciones del 111 han bajado a la mitad, ¿falta alguna nómina?”), comprueba que lo del 111 y el 115 casa con lo que irá al 190 y al 180, y prepara un resumen para el cliente con lo que va a pagar. El profesional revisa con todo eso delante y presenta. La IA no presenta nada.
5. Calendario de plazos y avisos a clientes
El calendario fiscal se repite: los modelos trimestrales se presentan en los primeros 20 días de abril, julio y octubre, y el cuarto trimestre en enero (hasta el día 30 para el 303 y el 130), junto con los resúmenes anuales; el 347, en febrero. Cuando el último día cae en fin de semana o festivo, se pasa al siguiente hábil.
Con la automatización, cada cliente recibe su propio aviso, solo con lo que le toca: “el 10 de abril necesitamos tu documentación para el 303 y el 130; el cargo será hacia el 20”. Y el despacho ve qué clientes tienen todo listo y cuáles no, antes de que sea urgente.
6. Notificaciones de la AEAT, la Seguridad Social y la DEHú
Antes: alguien entra a diario (o cuando puede) en la sede de la AEAT, la Dirección Electrónica Habilitada única (DEHú) y la de la Seguridad Social con el certificado de cada cliente o con el apoderamiento del despacho, descarga lo nuevo, lo lee y decide a quién se lo pasa. El riesgo es conocido: si una notificación electrónica obligatoria no se abre en 10 días naturales desde que se pone a disposición, se entiende rechazada y el procedimiento sigue su curso. Los avisos por correo no cuentan como notificación.
Con automatización e IA: la descarga se programa (muchas suites para despachos ya lo hacen; si la tuya no, se puede montar), y la IA lee cada documento y lo clasifica: qué cliente, qué organismo, qué tipo (requerimiento, propuesta de liquidación, providencia de apremio, comunicación informativa), qué plazo de respuesta tiene y qué se pide. Crea la tarea para el responsable de ese cliente con un resumen de tres líneas, y avisa más fuerte de lo que tiene plazo corto. Nadie se entera tarde de una providencia de apremio porque estaba en la bandeja de otro.
Ojo con un detalle: automatizar el acceso con certificados digitales exige hacerlo con mucho cuidado (dónde vive el certificado, quién puede usarlo y qué queda registrado). Volvemos a ello en los riesgos.
7. Nóminas: revisar antes de enviar, no después de la queja
Antes: cada mes se revisan las nóminas contra los contratos, el convenio, las altas y bajas, las horas extra, las bajas por incapacidad temporal y los embargos, y se cuadran con los ficheros de cotización que se envían por SILTRA al Sistema RED. Es trabajo minucioso, y un error se descubre cuando el trabajador reclama.
Con IA: el sistema lee las nóminas (en PDF o desde el programa de nóminas) y las compara con lo que deberían ser: salario de convenio y tablas vigentes, complementos pactados, incidencias del mes, retención de IRPF coherente con la situación del trabajador. Marca solo las diferencias para que alguien del departamento laboral las mire.
Es exactamente lo que hicimos en un grupo de empresas en Baleares: la revisión de las nóminas contra los PDF del proveedor de nóminas pasó de 16–25 horas al mes a menos de 2. Y si en tu caso tú eres ese proveedor de nóminas, la misma revisión antes de enviar las nóminas a tus clientes te evita las reclamaciones. Lo contamos en el caso de éxito del grupo empresarial.
8. Altas de empleados y de clientes: una sola entrada
Antes: un trabajador nuevo de un cliente supone teclear los mismos datos en el programa de nóminas, comunicar el alta en la Seguridad Social, el contrato por Contrat@ al SEPE, la ficha en el portal del cliente y las carpetas. En el grupo de empresas del caso anterior, el alta de un empleado tocaba 6 sistemas y se llevaba más de 15 horas al mes en temporada alta.
Con automatización: el cliente (o el despacho) rellena un único formulario o manda el DNI, el contrato y los datos por WhatsApp, la IA extrae lo necesario, y la automatización crea el registro en cada sistema, deja preparado lo que hay que comunicar a la Seguridad Social y al SEPE para que una persona lo revise y envíe, y avisa si falta algo (el número de afiliación, la cuenta para la nómina). En el grupo, pasó a ser una sola entrada.
Lo mismo vale para el alta de un cliente nuevo del despacho: hoja de encargo y mandato SEPA para firmar, recogida del DNI, escrituras y certificado, alta en el programa de contabilidad, en el de nóminas si tiene trabajadores, en el CRM y en el calendario de plazos. Un cliente nuevo bien dado de alta es un trimestre sin sorpresas.
9. Responder las preguntas de los clientes con su propio expediente
Antes: buena parte de las llamadas y los WhatsApp del despacho son la misma media docena de preguntas: “¿me ha llegado algo de Hacienda?”, “¿cuánto me sale este trimestre?”, “¿me mandas el modelo 036?”, “¿te ha llegado la factura que te mandé?”, “¿cuándo se paga la Renta?”. Cada una interrumpe a alguien que estaba haciendo otra cosa.
Con un agente de IA: el cliente escribe por WhatsApp o por el portal, el agente lo identifica, consulta su expediente (documentación recibida, modelos presentados, notificaciones, previsión del trimestre) y responde con sus datos. Si la pregunta pide criterio profesional (“¿me conviene pasar a sociedad?”, “¿esto lo puedo desgravar?”), no improvisa: la pasa a su gestor con la conversación resumida.
Para decidir qué puede salir solo y qué necesita a una persona usamos modelos de decisión como Jev, de TypeSafe, que devuelve probabilidades en lugar de texto; lo usamos en producción para clasificar los mensajes de nuestro propio formulario de contacto. En una gestoría: “¿os ha llegado mi factura de marzo?” sale sola; una consulta fiscal, una queja o una notificación con plazo va a una persona. Más sobre cómo funcionan en qué es un agente de IA.
10. El conocimiento del despacho, consultable
Antes: cómo se contabiliza el renting de este cliente, qué se le contestó a otro sobre las dietas, cómo se tramita una herencia en la comunidad autónoma: está en la cabeza de dos personas veteranas, en correos y en carpetas que nadie encuentra.
Con IA: un asistente interno que busca y responde con los procedimientos del despacho, las consultas resueltas antes y la normativa, citando de dónde sale cada respuesta. Una persona nueva deja de interrumpir a los veteranos para lo básico, y los veteranos dejan de ser imprescindibles para todo. Explicamos las opciones (en la nube, privado o 100% en vuestro servidor) en nuestra guía de IA local y RAG para empresas.
Para trabajo de mesa más abierto (redactar un escrito, preparar un informe para un cliente, resumir un contrato) el equipo puede usar herramientas como Claude Cowork o ChatGPT, siempre en sus versiones de empresa y con una política clara de qué datos se usan.
Verifactu y la factura electrónica: lo que la IA no sustituye
Dos obligaciones van a cambiar el trabajo de los despachos y conviene separarlas de la IA:
- Verifactu. Los programas de facturación tienen que cumplir el reglamento de sistemas de facturación (Real Decreto 1007/2023): registros encadenados que no se pueden alterar y, en la modalidad Verifactu, envío a la AEAT. Según el texto vigente en el BOE, las fechas son el 1 de enero de 2027 para las sociedades y el 1 de julio de 2027 para el resto. El 5 de octubre de 2026 Hacienda anunció su intención de retrasarlo a octubre de 2028, pero, a la fecha de esta revisión, ese cambio todavía no se ha publicado en el BOE. Sigue el BOE antes de planificar con la fecha nueva.
- Factura electrónica entre empresas. El Real Decreto 238/2026 la desarrolla y la Orden HAC/1028/2026 (BOE del 5 de octubre de 2026) pone en marcha los plazos: obligatoria desde el 6 de octubre de 2027 para quien facture más de 8 millones de euros al año y desde el 6 de octubre de 2028 para el resto, salvo nuevos cambios. Las facturas tendrán que ser estructuradas (no basta un PDF), habrá una solución pública de la AEAT y se informará del estado de pago de las facturas.
Lo que esto significa para la IA en tu despacho:
- La IA no certifica nada. Un agente o una automatización no convierte un programa de facturación en compatible con Verifactu. Las facturas de tus clientes las tiene que emitir un software que cumpla. Si un proveedor te vende “IA que hace Verifactu”, pregunta por la declaración responsable del programa que emite las facturas.
- El OCR de facturas irá a menos, primero en las grandes empresas y en 2028 en el resto. No tiene sentido invertir mucho en leer PDF de proveedores que en dos años mandarán datos.
- La IA sigue siendo útil donde no llega el dato estructurado: tickets, compras a particulares, proveedores extranjeros, extractos, contratos, nóminas, notificaciones, y las preguntas de los clientes. Y en el criterio: a qué cuenta va, si es deducible, si cuadra con lo de siempre.
- La transición es trabajo para el despacho: revisar qué programa usa cada cliente, avisar a los que tienen que cambiar y responder la misma pregunta cien veces. Ahí un agente que conoce el expediente de cada cliente ahorra muchas llamadas.
Cómo es una implantación típica
- Diagnóstico (una o dos sesiones). Nos sentamos con cada área (contable, fiscal, laboral, atención al cliente) y medimos dónde se van las horas. Revisamos qué programas usáis y qué hace ya cada uno, para no construir lo que ya tenéis.
- Primer proceso: documentación y facturas. Canal de entrada por cliente, archivo automático, reclamación de lo que falta y lectura de facturas con cola de revisión. Funciona en paralelo a vuestra forma de trabajar durante un trimestre, comparando resultados.
- Segundo: notificaciones y calendario. Descarga, clasificación y reparto de notificaciones, y avisos de plazos por cliente.
- Tercero: laboral. Revisión de nóminas y altas de empleados en una sola entrada.
- Cuarto: clientes y conocimiento interno. El agente que responde con el expediente y el asistente con los procedimientos del despacho, cuando lo anterior ya tiene los datos ordenados.
- Formación del equipo en cada paso, para que todos sepan qué hace el sistema, qué revisar y cuándo no fiarse.
Lo que sigue necesitando a una persona: revisar y presentar cada modelo, responder a requerimientos y preparar alegaciones, el asesoramiento (qué le conviene a este cliente), todo lo que tenga plazo legal, y la relación con el cliente cuando hay un problema. La automatización quita el trabajo mecánico para que el tiempo del equipo vaya a eso.
Los riesgos de montarlo por tu cuenta
Una gestoría maneja los datos fiscales, bancarios y laborales de cientos de personas y empresas. Antes de conectar una IA a eso, piensa en lo que puede salir mal:
- Datos de clientes fuera de control. Si alguien del equipo pega la contabilidad de un cliente en la versión gratuita o personal de un chat de IA, esos datos pueden acabar usándose para entrenar modelos y no hay contrato de encargado del tratamiento. Para tus clientes tú eres el encargado del tratamiento y tienes deber de secreto profesional: no puedes subcontratar a ciegas. Las nóminas añaden datos de salud (las bajas por incapacidad temporal), que el RGPD protege especialmente. Lo explicamos en IA y RGPD: modelos de IA con los datos en Europa.
- Certificados digitales expuestos. Automatizar el acceso a la AEAT o a la Seguridad Social mal hecho significa certificados de clientes copiados en un servidor cualquiera, en un script o en el portátil de alguien. Un certificado filtrado permite actuar en nombre del cliente.
- Errores que llegan a un modelo presentado. Una IA que lee mal un NIF, duplica una factura o asigna mal un tipo de IVA no avisa sola. Sin cola de revisión, sin comprobaciones de sumas y sin comparar con el periodo anterior, el error aparece en un requerimiento meses después, y lo firma el despacho.
- Fallos silenciosos. La descarga de notificaciones deja de funcionar porque la sede cambió algo y nadie se entera hasta que vence un plazo. Toda automatización necesita alertas cuando falla, no solo cuando funciona.
- Herramientas que no se integran con tu programa de contabilidad. Muchas soluciones de IA genéricas sacan datos a una hoja de cálculo que luego alguien tiene que volver a teclear. Si no escribe en vuestro programa (o no lo deja preparado para importar), no ahorra; cambia el trabajo de sitio.
- Un equipo que no se lo cree. Si el equipo siente que la IA viene a sustituirle o que tiene que revisarlo todo dos veces, volverá a hacerlo a mano. Sin formación y sin empezar por lo que más les molesta, el proyecto se queda a medias.
- Un proyecto que se abandona en cuanto la persona que lo montó se va, o cuando el proveedor de la herramienta cambia sus condiciones.
Un equipo que ya ha hecho esto antes empieza por la arquitectura de datos (qué sale de vuestra red y qué no), deja los certificados donde están, pone revisión humana donde hay responsabilidad legal, vigila que todo siga funcionando y forma al equipo para que lo use.
¿Quieres automatizar tu gestoría sin estos riesgos? Cuéntanos cómo trabajáis en una llamada gratuita.
Cómo lo hacemos en Aitomatik
- Empezamos por medir. Un diagnóstico de los procesos del despacho, como el que hicimos en un grupo empresarial balear: 8 departamentos, 75 procesos con IA o automatización, más de 1.600 horas al año liberadas, incluida la revisión de nóminas y el alta de empleados que describimos arriba. Lo contamos en el caso de éxito del grupo empresarial.
- Tus datos se quedan donde están. Para clientes en la UE, usamos modelos procesados en Europa, sin retención de datos ni entrenamiento con ellos, y un modelo de respaldo de otro proveedor también en la UE. Cuando hace falta que la IA consulte vuestro programa de contabilidad, montamos una pasarela de solo lectura dentro de vuestra red: sin puertos abiertos, permisos por persona y las credenciales sin salir de la pasarela. Así un compañero pregunta “¿qué facturas de este cliente están pendientes de cobro?” y al modelo solo viaja la respuesta. Más en qué es MCP.
- Nos integramos con lo que ya usáis. Automatizaciones con n8n, instalado en vuestra propia infraestructura, o código a medida que escriben en vuestro programa de contabilidad y en vuestras carpetas, no en una hoja de cálculo más. Lo explicamos en nuestro servicio de automatización de procesos y en el de automatización de documentos.
- Revisión humana donde hay responsabilidad. Los modelos, las comunicaciones a la Seguridad Social y las respuestas con criterio profesional siempre pasan por una persona. Con modelos de decisión como Jev separamos lo que puede salir solo de lo que necesita revisión.
- Guardamos y evaluamos cada conversación de los agentes que construimos, y probamos cada cambio contra conversaciones reales antes de ponerlo en marcha.
- WhatsApp como canal. Con la API oficial de WhatsApp Business o con Evolution API, según el caso; lo comparamos en Evolution API vs API oficial de WhatsApp.
- Formamos al equipo con sus propios casos, lo que además cubre la obligación de alfabetización en IA del artículo 4 del AI Act.
- El código suele ser vuestro, y lo acordamos en cada proyecto.
Si prefieres ver otros sectores con los que compartís trabajo, tenemos páginas para administradores de fincas y recursos humanos. Todas nuestras guías están en guías y nuestros servicios en servicios.
Preguntas frecuentes
¿La IA va a sustituir a los gestores y asesores? No el trabajo que el cliente paga: el criterio, la firma y la responsabilidad. Lo que sí sustituye es buena parte del trabajo mecánico (teclear facturas, reclamar documentos, revisar a ojo), y eso cambia cuántos clientes puede atender bien un mismo equipo.
¿Qué IA puedo usar para la contabilidad? Para empezar, la que ya trae tu programa de contabilidad (lectura de facturas, conciliación). Para el trabajo de mesa, un asistente de empresa como ChatGPT Business o Claude en su versión de empresa, nunca las cuentas personales con datos de clientes. Y para lo que conecta varias herramientas o habla con los clientes, una automatización o un agente a medida. Comparamos los asistentes en ChatGPT vs Claude vs Gemini para empresas.
¿Se puede automatizar la contabilidad por completo? La captura de datos y buena parte de la conciliación, casi. Las decisiones (cómo se contabiliza algo dudoso, si es deducible, el cierre) y la presentación de modelos no deberían automatizarse sin revisión: la responsabilidad sigue siendo del despacho.
¿Funciona con a3, Sage, Holded o ContaSOL? Depende de cómo deje entrar datos cada programa y cada versión (conexión directa, importación de ficheros o las funciones que ya trae). Es lo primero que revisamos en el diagnóstico, antes de proponer nada.
¿Y la protección de datos de mis clientes? Se puede cumplir el RGPD y el secreto profesional usando IA: versiones de empresa con contrato de tratamiento de datos, procesamiento en Europa, sin retención ni entrenamiento, permisos por persona y registro de quién consulta qué. Lo dejamos configurado desde el principio.
¿Cuánto cuesta automatizar una gestoría? Depende de cuántos procesos y sistemas toques. Como referencia, un asistente que responde con la información del despacho cuesta desde unos 1.000 €, un agente conectado a 1–3 herramientas entre 2.000 y 5.000 €, y un proyecto con varios sistemas desde 5.000 €, más el uso.
¿Hablamos de tu gestoría?
Cuéntanos qué programa de contabilidad y de nóminas usáis, cómo os llega la documentación de los clientes y qué os quita más horas cada trimestre. Te diremos qué automatizaríamos primero, cómo lo haríamos sin que los datos de tus clientes salgan de donde deben y cuánto costaría. Consulta nuestro servicio de consultoría en IA y automatización o reserva una llamada gratuita.
Fechas de Verifactu y de la factura electrónica según el BOE a octubre de 2026; pueden cambiar. Esta página no constituye asesoramiento fiscal ni jurídico. Última revisión: 15 de octubre de 2026.


